Vado via / Me voy

[IT]
Mancano poche ora alla mia partenza. Lascio di nuovo la mia terra, i miei genitori, amici, parenti e ricordi di infanzia. Il paradosso è che li lascio portandoli via con me, dentro di me, nei miei pensieri e, preparatevi a questa alta dose di dolciume, nel mio cuore perché oh, anche io ne ho uno, ci crediate o no .

Porto con me anche del formaggio, del pane Carasau, delle salsicce fatte in casa, mezzo porceddhu da fare al forno stasera, qualche chilo di seadas e ‘na voglia di riniziare a lavorare che, porcocazzo, perché non vinco una volta per tutte la lotteria?

Ritorno in Spagna, se vi state chiedendo dove stia andando. Ci vivo da più di sei anni perché l’amore con l’h muta l’ho trovato là. Siccome all’inizio non riusciva a capire ciò che dicevo, è stato semplice conquistarlo. Ora sta iniziando a farlo: l’altro giorno mi ha chiesto “cosa intendi quando dici che sono un povero cornuto?”. Insomma, stanno sorgendo i primi problemi di comunicazione.

Vi sto facendo troppe confidenze, comunque. Ma non mi lascerò sfuggire cose più intime… come, per esempio, se mi dà fastidio stare seduta sul cesso mentre qualcuno mi osserva grattandosi lo scroto.
Certo che no, purché al termine mi venga lasciata una piccola mancia. L’educazione prima di tutto.

Sono triste, ora. Sono sempre triste quando parto e, a questo, si aggiunge anche un ritmato giramento di coglioni. Piangerò, ne sono certa. Lo faccio sempre quando vado via, ma nasconderò le lacrime nel luogo in cui solitamente nascondo la droga: nel culo.

Perciò questo non è altro che un post-sfogo che assocerò a delle immagini erotiche decontestualizzate con l’uso di diciture sovrapposte, ché è un po’ come mi sento io ogni volta che devo salutare la mia amata isola: decontestualizzata, appunto.

A presto Sardegna.

Immagini di Richard Prince

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[ES]
Faltan pocas horas para mi salida. Dejo de nuevo a mi tierra, mis padres, amigos, parientes y recuerdos de infancia. La paradoja es que los dejo llevándolos conmigo, dentro de mí, en mis pensamientos y, prepararos para esta alta dosis de dulzura: en mi corazón, porque sí, yo también tengo uno. Os lo creáis o no.

También llevo conmigo unos quesos, el pan Carasau, unas longanizas hechas en casa, medio porceddhu (cochinillo) para cocinar en el horno esta noche, algún kilo de seadas y unas ganas de empezar otra vez a trabajar que, hostiaputa, ¿por qué no gano una vez por todas la lotería?

Si os estáis preguntando adónde voy, vuelvo a España. Es allí donde vivo desde hace más de seis años y donde encontré el amor con la eñe mayúscula. Como al principio no entendía lo que le decía, fue sencillo conquistarle. Ahora está empezando a hacerlo: el otro día me dijo “¿a qué te refieres cuando dices que soy un pobre cornudo?”. Pues, están surgiendo los primeros problemas de comunicación.

Os estoy haciendo demasiadas confidencias, pero bueno, no dejaré que se me escapen otras cosas más íntimas… como, por ejemplo, si me molesta estar sentada en el water mientras alguien me observa rascándose el escroto.
Claro que no, siempre y cuando una vez acabe me deje algo de propina. Buena educación, ante todo.

Estoy triste, ahora. Siempre estoy triste cuando me voy y, a esto, se añade una creciente e inexorable mala hostia. Lloraré, estoy segura de ello. Siempre lo hago, pero esconderé las lágrimas en el mismo sitio en el que suelo esconder la droga: en el culo.

Por lo tanto este es un post-desahogo que asociaré a unas imágenes eróticas descontextualizadas con el uso de escritas sobrepuestas, que es un poco como me siento yo cada vez que tengo que despedirme de mi querida isla: descontextualizada.

Hasta pronto Cerdeña.

Imágenes de Richard Prince